Ir al contenido principal

LA REALIDAD DE JUAN CARTÓN PIEDRA

Ha tomado dos decisiones potentes y su estómago no lo ha resistido. Ha vomitado medio litro de responsabilidad y le ha emergido (y/o sobrevenido) un sarpullido a la superficie de la sien izquierda. La duda consistía en ser sincero o medianamente mentiroso. Optó por la sinceridad y se mintió a sí mismo. La mezcla de los zarajos del almuerzo con el arrojo oportuno es explosiva.

Se llama Juan Cartón Piedra y ha dejado la religión por un escaño en el Parlamento Visceral. Ha cumplido su sueño de migrar analógicamente sus pensamientos a la base de datos digital; ha indexado bien los conceptos de vida y se ha sincronizado con su Ipod. En su primera intervención en el Hemiciclo parlamentario dejó caer una idea racional y los demás grupos se le echaron encima. Pretendía asentar como ejercicio diario para los miembros redactar tres líneas (a doble espacio) de autocrítica después de cada pleno.

Recibió presiones, insultos y al presidente de su grupo, Retorcido Semblante, en su despacho. ¡De dónde te sacas esas ideas! Le reprochó. Fue sincero y confesó. Pero se mintió al romper con su máxima: nunca seas sincero con los mentirosos. Quería ser cínico, pero no resistió. No vale para eso. Quería ser canalla y trepar por su propia escalinata de ambición… pero se dio de bruces cuando constató dos realidades: “todo siempre puede ir a peor y siempre hay alguien más cabrón y real… no de Cartón Piedra”.

Salud!

PD.: La fuente de esta noticia es Arturo Pedagógico

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
La responsabilidad siempre ha tenido una digestión dificil.
¿Como consiguió pasar los exámenes médicos para ser parlamentario sin que se dieran cuenta de que tenía racionalidad y autocrítica?
Anónimo ha dicho que…
Cuando uno se miente a sí mismo el ejercicio diario de autocrítica no tiene mucho sentido, aunque oye, puede tener su punto y que salgan cosas divertidas, absurdas o imposibles (y falsas, claro). Podría decir que entiendo a cartón piedra...pero sería mentira.

isabel
Anónimo ha dicho que…
Serian alergicos a si mismos?

En mi practica he visto casos. Hacen autocritica y les salen ronchas por el cuerpo, que pican o escuecen. Segun.

Algunos tienen edema de glotis, otros broncoespasmo.

Cuidado con la autocritica, que escuece.

Dr. Klint (desde America)
Anónimo ha dicho que…
"La duda consistía en ser sincero o medianamente mentiroso.": Dos imposibles.

"ha dejado la religión por un escaño en el Parlamento Visceral.": Eso no es dejar, es prestar.

Recibió presiones, insultos y al presidente de su grupo, Retorcido Semblante, en su despacho.: Genial

Quería ser canalla y trepar por su propia escalinata de ambición…: Todo un plan.

Supongo que a estas alturas Retorcido Semblante le habrá abierto un expediente en canal y Cartón Piedra maldice el día que dejó la religión al fuego de su ambición.

Firmado: Afrodita, ladelamor.
Anónimo ha dicho que…
¿y no será,que aunque vivas y seas de Madrid,te tiran mucho las fallas ?¿o no..?
Un saludo

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa