Ir al contenido principal

ENCUENTROS, PEQUEÑOS, DETALLES...

Hay veces, os juro, que tengo la sensación de que un duende cabrón me pone el escenario para que mi cabeza se dispare y reviente por encontrar la crónica más absurda... y postforme. Y si no, que alguien me explique qué sentido tiene encontrarme bajo una pantalla de ordenador (en el que subo Cámara Abierta 2.0 a la web) una rana y un tornillo.

Bien, una parte es fácil, el tornillo puede ser el que extravié hace dos días. Pero ¿qué hacen ambos objetos con ánimo de pulcro coexistiendo en una superficie así? Claro, al final rebusco y encuentro... Y hallo una posible solución.

A María Señor, la señora de la limpieza, le salió rana el roscón de Reyes. Y ella que anda tonteando con Rodrigo Jass, el repartidor de documentos y 'recortacupones profesional' de los periódicos, se siente afortunada de que todas las piezas en su vida comiencen a encajar. Ya no cree en cuentos de princesas que besan a una rana/sapo para convertirlos al principado. Tiene bien atornillados los pies en a la tierra. Ahí, digo yo, que está el desenlace de este geroglífico de última hora. O no.

Salud!

PD.: Qué seríamos sin los pequeños detalles.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Lo tuyo, Seseña, no se llama duende. Es algo más innato.Y me refiero a ese captar la suprarrealidad, la realidad invertida, la ficción, la subrealidad cercana y lejana, propia y ajena.Captarla y llevarla a las letras.
Es algo que llevo pensando varios post...lo tuyo no es un duende, es un don.

M.
dsesena ha dicho que…
Yo te digo que es un duende cabrón. "M, de innato en mí no hay nada más que lo que viene de nacimiento, y eso se aprende" (como diría mi amigo Fabio). Y yo aún no sé que he... aprehendido en el proceso. Sólo veo ranillas y tuercas.

De todos modos, gracias M por creer que merece la pena dedicar un hueco a leer lo que escribo. Salud!
Juana ha dicho que…
Tiene muy pero que muy buena pinta "el tornillo y la rana" o historias que gusta leer de vez en cuando porque agradan a mi espíritu.
Y estoy de acuerdo, lo tuyo es un "don" que nos tiene aquí gratamente enganchados.
Patricia ha dicho que…
Duendes, dones, tuercas, etc. Yo sólo sé que cada día entro aquí y me cuesta salir. Porque me lo paso muy bien y además, acabo patas arriba. :)
Anónimo ha dicho que…
Ya lo decía aquel: se puede partir de cualquier cosa... Y difícil o no, en tus historias siempre se acaba llegando(o encajando o descubriendo).
Anónimo ha dicho que…
E incluso, tropezando con una misma historia que termina siendo otra, dependiendo el día. Algo pasa aquí dentro!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Duende no se... cabrón.. no creo, que tus historias no paran de fluir y tu audiencia de subir. Estas creando un estilo nuevo, sea por culpa del duende o talento propio, Y NOS TIENES ENGANCHADOS!!!

Entradas populares de este blog

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…