Ir al contenido principal

PERDIDA Y CONTENIDA EN OTRA ÉPOCA

"Eva", una habitual comentarista de este blog, me rebota un mail de un amigo cuya 'crónica' considera encaja dentro de mis ficciones periodísticas. No puedo estar más de acuerdo. Cuando vi la foto, lo entendí. Porque si hubiera descubierto a la muñeca, perdida entre contenedores... por supuesto jamás la habría indultado, pero no habría tardado ni un segundo en disparar con el móvil y traducir a ficción después. Así que a continuación, os pego las palabras de "Andrés", el autor periodístico ficción ciudadano de la instantánea:

Quizás os vaya a parecer una tontería lo que voy a contaros, bueno ahí va... Andando por mi barrio entre dos contenedores de basura alguien ha dejado una preciosa muñeca en sus mejores vestimentas. Me llamó la atención que no estuviera tirada sino de pie, con majestuosidad como no queriendo formar parte de los desechos. Se ve que la persona que la ha dejado (joven, niña, madre) lo ha hecho respetando lo que esa muñeca ha podido significar. Es decir la representación que diría mi amigo Schopy (Schopenhauer) de esa muñeca movida por la voluntad de vivir.


Gracias, Eva, gracias, Andrés!
Salud!

Comentarios

Juana ha dicho que…
"Terminaré mis dias de manera majestuosa" dijo la muñeca antes de .... continuará
Anónimo ha dicho que…
Continúa, Juana! Por favor!
José Ignacio Mortilotti ha dicho que…
Y que bien que haya gente que sepa ver así las cosas
Dani Seseña ha dicho que…
Efectivamente, y lectores - blogueros - twitteros sensibles con los ojos puestos en todas partes para informar con libertad! Gracias, Mortilotti y gracias Juana, como siempre!
Anónimo ha dicho que…
Yo vi a una señora tirar una bolsa entera de geypermans vestidos con atuendos flamencos. No pude hacerle foto, pero me acordé de tí, mister Seseña y tus ficciones.

Patricia
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Maestro Seseña, vas creando escuela.
Dani Seseña ha dicho que…
Jajajaja, gracias Cyber; pero como diría "aquel"(con acento porteño): La escuela/jugada está en la calle/cancha, sólo hay moverse hasta que aparezca.

O algo así... Salud y espacios perdidos!
Anónimo ha dicho que…
Yo la hubiese cogido.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e