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LOWON, LA OTRA ILUSTRACÓN

Qué importantes son los "blogrolls", esa lista de blogs que todos recomendamos en nuestras bitácoras. En mi caso, como periodista, además se convierten en fuente básica de información, tanto como los muros de Facebook o Twitter. Y gracias al imprescindible y permanente diálogo de Nada que decirte - Blanco, llegué a LOWON. Un sitio, también imprescindible, para mirar la actualidad desde un sarcasmo corrosivo muy necesario. Y yo que creía que más allá de El Roto, no había nada.

...Lowon es un lugar, actualizado a un ritmo de vértigo, que mezcla pequeñas historias llenas de ternura y mala hostia. Con ilustraciones propias (y otras que parten de una foto), como la que véis sobre estas líneas perteneciente a la genial serie de posts titulada MI BARRIO (14). Además atiza con sello propio a las alimañas de la Iglesia , construye un sueño mientras mira despierto una vieja lata de Coca Cola (este post es uno de mis favoritos), y rompe barreras intelectuales y estéticas a base de encontronazos consigo mismo (entrad en Mierda de caniche, brillante). Es Lowon, un blog genial que desde el encabezado, ya promete: A su primera bici mi abuelo le puso "Lope de Vega" por lo tarde que se la habían regalado. Lowon, es también el nick, de cuando en los chats se bebía y habían monstruos.

PD.: El váter es un dibujo titulado Toda una civilización.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy bueno. ¡Gracias por descubrirnos este mundo tan ilustrado!
José Ignacio Mortilotti ha dicho que…
Hmm pintan bien, Daniel; allá que voy
Dani Seseña ha dicho que…
Poco más puedo añadir. Sólo recomendar un buen paseo por sus posts, y sobre todo incorporar su lectura al día a día.
Anónimo ha dicho que…
Buenísimo. Gracias Dani.
Unknown ha dicho que…
Rcomendabilísimo Lowon.
Gracias, Dani.
Dani Seseña ha dicho que…
De nada, Anónimos. Gracias a tí, Blanco!

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

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