Ir al contenido principal

BRONCA Y TRASPLANTE

Aseguró que tomaría medidas. Ofendido como ningún vecino, iracundo como el político de postín, incauto como un sultán en Puente de Vallecas... Salió fruncido de la reunión de la comunidad; directo a su piso a medir cada palmo de la finca y anotar las medidas exactas. Después actuaría en consecuencia, aseguró con el metro en la mano. Se van a enterar estos pasmarotes de lo que vale un centímetro a la derecha.

Torcido Acuesta, ex presidente comunitario y ex administrador del 2 de la Plaza Sin Tregua, ese día necesitó tres descargas, una bofetada sin gas y dos golpes de catarsis antes de recibir el alta por lo bajo (bajo la responsabilidad del doctor Flato). Pero antes de que esto ocurriera midió cada palabra y centímetro de la reunión. No quería errores. Uno a uno fue ajustando cuentas con cada vecino:

-A Martín Interpreta (1ºC) le reprochó su estado de permanente alegría. ¡No se puede estar todo el día riéndote! ¡Es desagradable!
-De Julilla Arte (2ºA) no sopotaba la amabilidad constante.
-Justino Medio (5ºD) fue acusado de embriagar al personal con su manía de solapar saludos y chistes.
-Amarilla Conjugado (3ºA) no se libró. Sus poemas en papelillos repartidos por los buzones eran sencillamente "motivo de odio adverso".

Y así uno por uno hasta que él solo se colapsó. Le reventó el conducto del FefGerd (el canal por el que circulan los discursos personales intravenosos). Afortunadamente, sus vecinos le tenían cierto cariño y llamaron a la ambulancia. Ahora, en casa, más tranquilo piensa en la bronca y en el posible trasplante de FerGerd que tendrá que hacerse... No hay donantes. Ese es el problema; ese y no pensar en por qué dejó de ser presidente y administración del 2 de la Plaza Sin Tregua.

Comentarios

Juana ha dicho que…
No me extraña que se colapsase, lo raro es que no tuviese un "ataque de risa crónica" o de "empalago permanente" o ....
Nunca te acostarás sin saber una cosa más, lo del conducto de FefGerd es todo un descubrimiento.
Dani Seseña ha dicho que…
Yo creo que Torcido va a conseguir tomar medidas, no ya con los demás, sino a su propia superficie personal. En cuanto al donante, es lo más difícil.
Anónimo ha dicho que…
Amarilla Conjugado no debería perder los papelillos.
Anónimo ha dicho que…
Periodismo-afición

Dícese de:

Motivación por lo que hubo antes y lo que habrá de venir.

Cejas que se levantan, patas de gallo que brotan, mofletes que se hinchan.

Parones bruscos cuando reconoces o te reconoces en algo.

Hombros que a veces caen por el peso de una gran ternura.

Risa estrepitosa que sale de pronto sobresaltando a cuerpos propios y ajenos.

‘no lo pillo’, ‘este tío está fatal’o ‘coño, qué ojo’ se cuelan continuamente en tu lectura.

Escapas de ese ‘salud’ final para leer dos o tres líneas invisibles que te has dejado más arriba, entrelineas.

Intentas un comentario.

Hoy vas a ir de Anónimo.

El asombro durará un tiempo.

Volverás seguro.

Hasta entonces te encuentras pensando seriamente dónde estará ubicado tu FerGerd.
Y te despides deseando que nunca tengan que trasplantártelo (no hay donantes)

Y todo, en 4 minutos.
Dani Seseña ha dicho que…
El mundo del interlineado es tan amplio que hace inútil tomarle la medida. Pero hay comentaristas con tanta elocuencia inventarial que terminan tomándosela a uno. Y encima le sacan los colores. Sólo puedo decir, desde la afición a los comentarios ficción, gracias.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...