Ir al contenido principal

DESPISTADOS III

Viene de Despistados y Despistados II

Hoy Natalio Marco se ha despertado con la idea firme de tener los pechos de Siria Hebra Chaflán entre sus manos. Y aunque no hay romanticismo en sus intenciones sí esconde sin ocultarlo un fin de salvación. Dentro de la idea en la que vive, dentro del teclado en el que descansa, Natalio ha tenido una revelación...

...Una idea más bien, procedente que alguien con apariencia de genio (que no verde, sino persona emprendedora y brillante) le ha lanzado bajo mensaje en clave: Tocando mama, mamá te salva. Palpando Hebra, tu libertad en seno siembra. Natalio que busca el proceso inverso a la sublimación, como loco, se ve más cerca de saberse materia. Quiere tomar forma... formar parte de sí mismo con carne y hueso presente.

Pero ahora tiene que dar con Siria Hebra Chaflán, quien conoce de su existencia porque le llegan noticias desde el subconsciente. Una prueba más de que una idea, como es el propio Marco en la mente de un escritor que no sabe que lo es, tiene la capacidad de desarrollarse y buscar sus propias salvaciones para llegar a materia. Cuando más claro tiene Natalio la existencia de Hebra, más se acerca a ella. Sin embargo falta un paso, un empujó que no sabe cómo recibir.

Desesperado por esta pulsión incontrolable decide desmayarse un rato sobre la "T" de su vieja Underwood. Al rato empieza a despertar. Sobresaltado con remilgo por una frotación. Es Hebra, quien, con suavidad, le está acariciando la entrepierna. Él se deja, observa, se empalma... Ella, se la saca y empieza a lamerle el glande. Natalio, en plena idea de éxtasis, consigue rescatar su intención inicial y empieza a tocarle el pecho. Se miran a los ojos, se dan las gracias y se convierten en realidad. Pero por separado.

Habrá que ver ahora dónde están y quiénes son. Esto pasa por darles ideas.

Comentarios

isa ha dicho que…
Me encantaría saber más de esas realidades separadas por las que se escapan tras recibir ese polvo mágico que les ha convertido en materia.

Y al escritor que no sabe que lo es, ya se lo digo yo: lo es. Y si no lo es, lo parece muchísimo.
Juana ha dicho que…
¿Dónde están? .... ¿quiénes son? y .... ¿por dónde aparecerán?¿se buscarán?¿se encontrarán? .... demasiadas preguntas para un día de calor, seguiremos en "antena".
Mercè Estruç Faig Clic ha dicho que…
los he sentido tan real que casi podria asegurar que los he visto !!!

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa