Ir al contenido principal

DESFRAGMENTADOS

Y si ustedes no lo sabían ¿por qué dijeron que sí? Porque tenemos prohibido demostrar ignorancia. Eso es un poco insensato ¿No creen? Lo es, pero no podemos obrar de otro modo. ¿Y estarían dispuestos a superar esa actitud? No lo sé, yo sí. ¿Y él? Él es mi socio y suele estar de acuerdo con mis decisiones. ¿Probamos? ¿Cómo? Síganme...

Zinquillo Fértil
y los socios de Ni un hueco más SL se metieron en el Bajo D de Formidable, 23. Allí aguardaba Crónico Lalo, un desfragmentador de personas.

¿Crónico? ¿Zinquillo? Te presento a Boroa Dual y Redondo Trapecio, de Ni un hueco más SL. Les he traído a tu consulta porque considero que necesitan redimensionarse. Bueno, déjanos y ya decidimos entre los tres si es así o no. Muy bien, me marcho
.

Ziquillo volvió al Banco 54
y siguió pensando. Y en la consulta de Crónico, él y los socios de Ni un hueco más SL, primero buscaron la razón de no mostrar ignorancia y segundo aceptaron el tratamiento. La razón era, empresarial por una parte, y procedente del jardín de infancia, por otra. Familias y profesores castrenses comandaron las tutorías de los huérfanos Boroa y Redondo.

El tratamiento consistía en desfragmentarse. Vaciar los espacios vacíos y recolocar los elementos sólidos adquiridos con la experiencia. De ese modo se eliminaban gases y lagunas ilógicas. Crónico era una eminencia de la desfragmentación. Y como de costumbre, no falló. A los pocos meses Ni un hueco más SL ganó más sentido en el mercado; y tanto Boroa como Redondo reconquistaron su espacio. Reconocida ahora su ignorancia, empezaron a coleccionar desconocimientos, pero lo hicieron por separado. Zinquillo sigue pensando.

Comentarios

isa ha dicho que…
Ojo con rellenar todos los huecos que los materiales tan sólidos y compactos hacen daño tras el choque. Alguna fisura para respirar y dejar respirar parece necesaria.

"Y si ustedes no lo sabían ¿por qué dijeron que sí?": qué gran comienzo!.

P.D: Y hoy no me paro a comentar los nombres porque soy de tecla fácil y no acabaría nunca.
Juana ha dicho que…
Pues no podría estar más de acuerdo con Isa, es que los huecos son imprescindibles, hay que desfragmentarse para volverse a fragmentar, pero .... los huecos son importantes, esos espacios vacios que llenan la existencia de sentido ....
Lo que si me gusta es coleccionar desconocimientos ¿eso no es también recolectar vacio?

Me interesa lo que piense Zinquillo ....
Dani Seseña ha dicho que…
Zinquillo, Juana, sigue pensando... Y sobre todo -respondiendo a Isa- piensa mucho en la relación entre los huecos (vacíos) a ocupar, los huecos (completos) por comprender y la no admisión del desconocimiento.
copifate ha dicho que…
Todos llevábamos un Boroa y un Trapecio en nuestros huecos. Es una suerte saber que en ese final de época que vivimos tan angustiosamente se empezaron a encontrar soluciones a problemas insolubles.(Hablo desde el futuro)
Si existiera aún esa SL, ¿sería posible un teléfono? Para llamar.
Anónimo ha dicho que…
Dicen que en el hueco de las "angulitas" siempre hay un pez gordo... Pero que cuando se arrima al farol descubre la verdad; es un mocordo.
Anónimo ha dicho que…
Os tengo que presentar a Zalamero Futuro y a Aquim Elasde Ntodas, socios del Ath. de Madrid y expertos en Zumolandias.
Anónimo ha dicho que…
¡Madre mía, qué universo!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Espero que la desfragmentación funcione mejor que en el ordenador, porque se gana poco espacio y se tarda mucho tiempo. Igual sale más rentable reprogramarse directamente.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa