Ir al contenido principal

SERENO REPOSTAJE

Cuando me dijo que se ganaba la vida ganándose a la vida, no entendí nada. Tampoco cuando me contó que al ganarse a la vida ya lo tenía todo hecho. Pero le fui entendiendo a medida que no paraba de llover. La tormenta nos había condenado a no movernos de aquella vieja gasolinera protegida con un pequeño paraguas de hormigón armado; y perdida entre kilómetros olvidados de una carretera secundaria. Él, Sereno Fornido, "súper 98" y yo, "diésel e-plus". Combustibles diferentes para un mismo suelo mojado.

La vida no me ha regalado nada. No le debo nada, pero a la vida, ahora, me la follo. Porque está loca por mí. Me quiere, me adora... la excito sólo con pasearme por ella. Por respetarla, por darle placer. Antes me odiaba, ahora no puede vivir sin mi.


¿Pero de qué vives, a qué te dedicas?

Estoy muerto, así que sólo vivo. No tengo necesidades. La vida me mató, por eso no le debo nada. Ella se siente culpable conmigo y yo me aprovecho de su sentido de culpa. Me salen alas, como a un pavo real y cuentos que ella quiere escuchar. Está rendida a mí. Tengo más vida que ella, aunque no corra ni un riachuelo de sangre por mis venas.

Es una metáfora ¿No?

La vida lo es. En concreto es una metáfora de la muerte. Yo soy un fiambre Sereno y Fornido. Permíteme el chiste.

No lo pillo...

A mí me pilló en mitad de un arcén y me mató. Da igual ¿Sabes? Mira ya ha dejado de llover. Puedes irte.

¿Y tú?

Yo me quedo. No puedo salir del diámetro de hormigón. Si otro día pasas por aquí, charlamos.

Ahora, que acabo de aparcar, no sé si he terminado de estacionar lo sucedido. Pero os dejo la conversación en este post... De memoria, porque me falló la grabadora.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Realmente intrigante. Tendré que leerlo en una marcha más baja mañana para captar más detalles.
Juana ha dicho que…
La Vida es una metáfora de la muerte .... ¡Uf!
Yo también me quedo, me he sumergido un poco más de lo habitual, no me extraña que la grabadora se parese, yo haría lo mismo ....
grp ha dicho que…
No soy yo del grupo de fans ‘novela-ya’ (por razones ya comentadas), pero reconozco que cuando he 'visto' a estos combustibles bajo "un pequeño paraguas de hormigón armado" hubiera seguido leyendo muuuucho más.

Hoy el post me huele a gasolina y me sabe a poco. Pero me sabe.
Dani Seseña ha dicho que…
La verdad es que éste es un post extraño. Lo he esrito del tirón... Iba saliendo palabra a palabra. A mí también me intriga, Cybr. Y creo que es de los que yo mismo termino releyendo en busca de detalles propios.

Juana, lo de la metáfora vida-muerte me lo dijo alguien mientras soñaba despierto. Y claro, paré de grabar.

grp, me alegro de que te sepa, gracias! Ya estoy esperando el próximo chaparrón.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...