Ir al contenido principal

LO QUE NO DICE EL CENTOLLO
...Sólo el reponedor lo sabe y no es Pocoyo

Una de las cosas que más me gusta descubrir en el súper son los productos abandonados, o los 'fuera de lugar'. Por ejemplo, esas peras que se quedan en caja porque se pasan del presupuesto del cliente y son abandonadas a última hora. O esos briks de leche que aparecen entre los best sellers. Es un fenómeno único, surrealista y que llega a componer (casi) de manera espontánea unos cuadros susceptibles de ser expuestos en las mejores galerías. Lo reconozco, es uno de lo incentivos para pasar, por ejemplo, la tarde del viernes entre alimentos empaquetados y menaje del hogar.

La primera vez que me acerqué a este fenómeno fue un viernes de febrero de 2009. Estaba buscando kiwis, después de haber recolectado los espárragos trigueros y las aceitunas negras con hueso. Tomé una atajo por jardinería, pasé por ibéricos, llegué a juguetes y allí ocurrió; allí tuve la visión. Ni más ni menos que un centollo abandonado, denostado, a punto de perder la frescura del hielo sobre un kit de Pocoyo. ¿Alguien ha visto algo semejante? Sí, hay medias sueltas sobre botellas de aceite, cajas de condones entre galletas de fibra o ahora -que se acerca el mundial- camisetas de la selección escondidas entre albóndigas de bote...

No me lo quito el centollo de la cabeza
(y no es una metáfora) y he incorporado a mi vida la costumbre de observar todo aquello que rompe el trabajo de los reponedores. Nunca he hecho una foto, me corto ante la posibilidad de ser pillado por las cámaras de seguridad retratando unos pañales en la sección de quesos y ser arrestado por... raro. Y aunque aún no lo hecho, lo haré en breve. No me refiero a la foto, sino a retratar a uno de los responsables de sacar de contexto al centollo y demás enseres. Es carne de periodismo ficción. ¿Cómo será alguien que hace eso? ¿Qué vida llevará? ¿Qué tipo de tele verá? ¿Cómo navegará por la red? ¿Tendrá un blog donde coleccione sus obras efímeras de súper? Estaré al tanto.

Comentarios

Mercè Estruç Faig Clic ha dicho que…
yo también he observado estas imagenes y también me he preguntado "quien" y "motivado pq" lo hace.
tiempo atrás pille a una familia, con un niño de 6, 7 o 8 años. el niño comia galletitats mientras hacia el recorrido con los papis.
cuando ya no quedaban galletitas en la bolsa, la mama le dice con tono casi de compromiso: no tires la bolsa en el suleo. el niño en un plis-plas la pone en la estanteria que tenia a mano, compresas y tampones.
;)
me has dado una buena idea, mañana sabado con mi camara intentaré robar imagenes de "centollos" descolocados.
Besos
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Si tiene blog déjanos el enlace. Pero lo de Pocoyo creo que es que necesita más amigos que Pato y esa elefanta rosa le dan poca conversación y el tío tiene ganas de fiesta. Colegas como el centollo, que se va de fiesta hasta que se queda seco.
Juana ha dicho que…
La verdad es que siempre me sorprenden esas "visiones" solo que como soy "gruñona" pienso "la gente es un desastre, que descuidados" y emito algunos sonidos guturales tipo "troll" igualitos al enanito de Blancanieves jeje
Mercè Estruç Faig Clic ha dicho que…
Compañeros de post:
Esta mañana me he paseado por dos Super's. Vi estanterías con objetos casi, casi, casi de la última página del periódico sección: encuentra el error de cada estantería.
Nada comparado con el centollo en la cabeza de la señora.
Los fotografié con mi móvil, no me atreví a entrar con la cámara, y, mira por donde, mi móvil me esta haciendo la jugarreta de no dejar pasar sus fotos al ordenador 
Os describo lo que vi:
Plátanos en el fondo de la estantería de “Evax” (coñeee será intencionadamente? )
Caja pequeña vacía de “Magic muñeca” con las fregonas ( la niña se pone a jugar mientras la mamá intenta coger valor y comprar el mocho que no desea)
Botella de cava llena entre las macetas (el papá ya iba de fiesta cuando la mamá aún no había “creado” el jardín)
Botella de “Granini” ente los vasos y platos de papel infantiles (mamá pensó que era mejor tener buena fiesta con la niña que tomar el jugoso néctar de tomate de la botella)
Estas explicaciones están basadas en la realidad de lo que vieron mis ojos y lo que mi corazón transmite en esta sociedad machista que se mueve en mi entorno.

Señor CYBRGHOST, aunque no haya puesto fotos, por si usted desea pasear por mis blogs, aquí tiene las reseñas www.faigclic.blogspot.com
www.pandoravo.blogspot.com
besos de finde con luna nueva
Dani Seseña ha dicho que…
Curiosamente ayer, como cada viernes, pensando en vuestros comentarios miré con más atención. ¿El resultado? Un post it pegado a un ambientador (tipo "océano", que no es un señor gracioso con nombre de mar, sino el aparatito anclado al 'ventilador' del coche). En éste una frase: "Sé valiente y déjame fuera".

Aún no me he repuesto... y eso que he intentado recolocarme. Pero no hay reponedor que me deje donde estaba antes de entrar en aquella sección.
Mercè Estruç Faig Clic ha dicho que…
no hay reponedor que reponga lo que cada uno, por accidente o no, se quede anclado en la immensidad de cm2 de "supers-Hipers-y-otras-superficies"
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Mercé Estruc: Gracias por las referencias y les he echado un vistazo. Rápido, buenas fotos aunque con algunos post tengo ciertas dificultades porque no parlo ni una miqueta de catalá.
Joel Ramirez ha dicho que…
hay buenos datos para realizar una revision y consulta visual para encontrar estas situaciones

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e