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APAGÓN CÁUSTICO DE QUINCUAGÉSIMO

Quincuagésimo Perfecto ha vuelto a nacer. Se tropezó hace una semana en la calle con un bolardo y cayó de morros en acera ajena. Un grupo de chicles amotinados, aún blandos, amortiguaron el golpe. Pero nada le protegió del aterrizaje forzoso sobre él de un viejo televisor Telekunken Pal Color. Lo arrojaba, desde su azotea, un tipo hastiado. Un ojo morado, escafoides seguramente roto, larga pérdida de conciencia y un traumatismo craneoencefálico severo, pero sin fisuras por TDT, completaban el parte médico.

Siete días después nos estamos tomando unas cañas y filetes rusos en El Pepito's. No quiere soltarme el viejo discurso bañado en reconciliación con la vida. Al contrario, se ha vuelto cáustico, cuando no lo era antes. Es partidario de la pena de muerte, pero también del aborto selectivo... es decir, que obligaría a abortar cuando existieran antecedentes conflictivos en la familia, esto es -y utilizo descripción textual- "padres yonkis, desequilibrados, consumidores almohadas cervicales, editores de best sellers, jardineros desertores, seguidores de Ramoncín y Junior"...

El tercer ruso se me atragantó. Dibujé un perfil anterior al accidente de Quincuagésimo para recuperar su estado de serenidad. Era un tipo amable, sano, con ausencia de iras y poco sospechoso de selectividades abortivas del tipo A (de "actual"). Pero el golpe del televisor unido al contacto con los chicles y quién sabe qué estaría pensando justo antes de perder la conciencia... provocó un estado destructivo del que no se recupera. Quién sabe si con el apagón analógico y el encendido digital recupere sus canales perdidos.

Salud!

Comentarios

Marian ha dicho que…
La memoria codificada de lo que era y de quien es, los dos rombos de su personalidad ahora desdoblada, los anuncios de sus recuerdos envueltos en colacao...la television...desde luego...como los periodistas..."crean habitos de consumo de la realidad" (como dice Juan Jose Millas), y por supuesto el protagonista del relato de hoy Sr. Seseña, ejemplifica la metamorfosis televisiva, aunque a golpe y porrazo.

Muy buenas historias, un saludo!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Yo Creo que lo que le pasó fue que el golpe en la cabeza le cogió justo entre el canal de teletienda y los programas rosas, y claro, eso le produce unos dolores inenarrables el cerebelo que o se pasa el día enchufado al DVD o le cambie el carácter.
Anónimo ha dicho que…
Se me ocurre que quizá el canal por el que andaba no era tan Perfecto y sólo buscaba una excusa para cambiar sin levantar sospechas. Ahora le falta encontrar a alguien que haya sintonizado su mismo canal y esté dispuesto a darlo todo por acabar con esos locos consumidores de almohadas cervicales.

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