Ir al contenido principal

ENTRE AMIGOS Y ZAPPING DE TEMAS

Darío Josakos, Isaías Tantán y yo nos reúnimos en Los Gallegos después de un año sin reuniones. Jose Vikingo, el entrañable camarero (y padre incipiente de un futuro boxeador), entonó el ansiado ¡Que no farte de ná'! Y comenzó la jornada de reencuentro con el futuro.

Porque no se trataba de remover el pasado, sino de diseñar lo que está por venir, por ejemplo, con más quedadas puntuales. Y es que parece mentira, pero los tiempos modernos y las circunstancias de distinto calado han trazado un semimuro de distancia que nos ha impedido insultarnos con cariño cara a cara durante este tiempo; como hacíamos con 15, 16, 22, 28 y treinta y pico...

Al final -al principio y en medio- las anécdotas de aquí y allá se convirtieron en protagonistas. Y más cosas... tan propias: Los saltos constantes de un tema a otro sin cerrar ninguna conversación, los despropósitos, las idas y venidas de otros amigos mencionados y apeados por el camino, los chuletones de carne... sin heridas, las muestras espontáneas de amistad, las risas, las mentiras, desvaríos variados, fantasías pretéritas y actualizadas, los viejos molinos sin aspas pero llenos de aire fresco, realidades, más anécdotas, ¡Vamos Atleti, Vamos!... Cadáveres a los postres y los muertos vivos, recordatorios de viejas promesas...

Qué más puedo añadir, es la cancha privada de los amigos, en definitiva. Y cuando nos despedimos, qué mejor guiño que un fuerte intercambio de puntos y seguidos... Nos vemos.

Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
gracias amigo por este blog un saludo de tu camareo y amigo jose
Dani Seseña ha dicho que…
Entre amigos, platos y taninos anda el juego y la poesía de lo cotidiano.

Salud!
copifate ha dicho que…
Eso, eso: poesía, sensibilidad, originalidad, literatura, más ventanas para airear y mirar.
Bravo!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
I es que cualquier día sólo nos conocemos por facebook. Hay gente a la que no ves en años y sigue siendo como si fuera desde ayer. Por cierto ayer encontré casualmente en facebook una amiga de la adolescencia a la que perdí el rasto.
Juana ha dicho que…
Nos conectamos, nos desconectamos, nos conocemos, nos reconocemos ...... estamos unidos por hilos invisibles que relucen cuando te ves, cuando te cruzas .... aunque no hayas visto jamás.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e