Ir al contenido principal

A HOSTIAS Y DESENCUENTROS

Estaba comiendo yogures en pleno momento de arrepentimiento cuando entró Maryuco Mientrastanto y se lió parda. Venía con la mosca detrás de la oreja... y no una mosca cualquiera, no señor, ¡toda una señora mosca! De esas que no se andan con chiquitas -oriunda, mitad de Mostar mitad de Alcorcón- en la parte de atrás de la oreja, que no de los cojones. Agresivo y malencarado, Maryuco impuso su ley y empezó a repartir guantazos a Diestro y Siniestro, y cuando llegó a Fermín Flemón -que ya se había acabado el último yogur- éste aparcó el arrepentimiento y respondió con más golpes.

Se liaron a hostias durante un buen rato. Al término del 'desencuentro' se enroscaron en un abrazo y Fermín asumió su victoria. No así Maryuco, que con malas formas e impotencia se tragó su rabia y saliva para no prolongar el patetismo del momento. Me voy con mi vida, tú sigue con tu arrepentimiento... tienes mucho aún por coser, Fermín. El final de esta microhistoria llega cuando Maryuco se marcha a su vida cotidiana: la corrección de errores en la producción rupestre de hebillas de cinturones de charol-piedra (muy típicos en la Islandia conquense)...

...Y Fermín retoma su entusiasmo, sin culpabilidades, por la cría silvestre del ave conejo en la pedanía de Mientrastanto.

PD.: Pero la historia, más allá de estrecheces (por lo del 'micro' anterior, lo digo), realmente no ha terminado. Lo cierto, es que no ha hecho más que empezar. Seguiremos informando.

PD2.: No es coña, resulta que el sistema de Blogger me impide enlazar "Alcorcón" con la web de su Ayuntamiento.

Comentarios

Deprisa ha dicho que…
xDDDD Me encanta el surrealismo del post xDDDD

Por cierto, ¿Para cuando una rtículo deninvestgación que desvele la sucia maniobra de Blogger contra ALcorcón? xDDDD

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa