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WEEZER, UN GRUPO ONLINE

Fue un flechazo a primera oída. Sintonizo Radio3 un día cualquiera de 1994 y escucho Undone The Sweeter Song ... Al día siguiente me compro el CD, titulado Weezer, y un año y pico más tarde me planto ante ellos en su primer directo en Madrid (domingo 8 de septiembre 1996 en la sala KTDral). La experiencia fue irrepetible. Desde entonces no me he perdido ni uno de los discos que han publicado... Incluído la última joya que acaban de estrenar: Raditude.

El anterior, Weezer Red Álbum Deluxe, fue una lección de 'reinvención', de adaptación a una nueva realidad de la industria; además de un salto de calidad en sus melodías. Pero sobre todo fue una declaración de intenciones: ellos de cabeza a Internet. En Pork and Beans se ve claramente.

Su web
es la prueba de que música e internet son pareja de hecho... con un sonido único. Cuelgan capítulos sobre la vida del grupo que rompen estructuras rígidas. Un grupo es algo más... es un estilo de vida; detrás de la elaboración de un disco hay episodios que ellos mismos invitan a ver. Y además de decenas de vídeos y muchísima información sobre la banda de Los Ángeles, también la actualizan al minuto en su facebook, twitter, MySpace...



Para los que auguran 5 años agónicos a la música, que entren aquí y me digan si músicos, productores, redactores... no pueden seguir viviendo de un proyecto. ¡Gracias Weezer!

Algunos vídeos imprescindibles: Buddy Holly / Island in the Sun

Comentarios

Escrito en la pared ha dicho que…
¡Vaya!, curioso que compartamos experiencia similar con The Sweater Song y el álbum azul de Weezer. Aquel fue, en mi primer o segundo año de carrera, mi primera compra indie. Luego no los seguí, la verdad...

Un saludo!
Dani Seseña ha dicho que…
Fue un disco que nos marcó a unos cuantos. El 94 fue un gran año indi/grunge... aquellas noches malasañeras entre el Malandro, Norton, El plaza...
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Yo no los conocía, para que mentir, sólo me sonaba el nombre de 180º pero no asociaba. Los estoy escuchando en Spotify ahora y la verdad es que me gusta como suena.

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Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa

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