Ir al contenido principal

LOS ZOMBIS DEL TUMULTO

Han quedado los tres para tomarse un piscolabis. Empiezan a caminar hacia el Bar Tumulto (especializado en canapés protesta). Llevan tres meses sin verse, aunque hablan a diario vía Twitter. Así que se han acosumbrado a fragmentar sus discursos en 140 caracteres.

Rubén: ¿Qué tal os va con lo del proyecto de jardinería que queríais montar? Hace mucho que no te pregunto sobre el tema, tiene buena pinta, no?

Marcial: Genial. Nos dieron las subvención, y ahora estamos haciendo algunas obras en el jardín. El sitio estaba hecho una auténtica mierda. Así que...

Juvenalio: Ayer vi la peli ésta. La que me dijiste el otro día. La del actor de "El 5º Elemento". ¡Gary Oldman! Qué buena, tio. No me esperaba ese final

Y así pasan a un tema y a otro sin pararse en ninguno. Todo en 140 caracteres y 'sin enlazar' con nada. En un momento, a unos 500 metros del Tumulto suenan sus tres móviles a la vez y se ponen a hablar con sendos interlocutores. No fragmentan sus diálogos; por el contrario, empiezan a hablar y a olvidarse de dónde están y con quién van caminando. Se concentran tanto en sus conversaciones móviles que siguen avanzando. Se separan, ninguno se da cuenta.

Hoy, un día después de que arrancaran hacia el Tumulto, leo en Twitter que cada uno sigue andando y charlando. Juvenalio va en dirección A Coruña, paso a paso por la A-6; Marcial, ha cogido el arcén de la A-5, dirección Toledo; y Rubén camina hacia Barcelona y se ha saltado el peaje.

Comentarios

Juana ha dicho que…
A veces veo seres humanos, a veces escucho voces humanas, a veces la gente habla y pretende escribir más de 140 carácteres, pero .... si no caben en mi cabeza ....
Podía ser una película de terror

Que poderío haciendo escenas ¿por qué no te dedicas al cine? serías genial.
Unknown ha dicho que…
El hombre moderno y su libertad...libertad de elegir el formato de su cautiverio.

Un saludo
Anónimo ha dicho que…
Seguro que al final se vuelven a encontrar en medio de ese tumulto que formamos todos, entre los móviles y los fijos, entre los cruces de caminos, o simplemente entre sus propios recuerdos.
M.
isa ha dicho que…
Gran radiografía de esta nueva zombiland. Caminan por el asfalto, pero yo me pregunto de qué agujero o medio acuático o terrestre provienen.

(140 caracteres!. Lo que me ha costado...que poco zombi soy para algunas cosas)
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Yo me inclino por pensar que tienen una relación zombie, con muchos 140 caracteres diarios pero realmente hace tiempo que cada uno tiró para un lado y no convergen en nada, aunque acudan al Tumulto. Por eso en vez de acabar tomando algo, acabaron cada uno por su lado.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...