Ir al contenido principal

UN GIRO DE TRES PARES DE LICHIS

Me acerqué, apurando, ayer al centro de Madrid a por las últimas compras. Os podéis imaginar cómo estaba "el piso"... hasta arriba. Pero había hecho ejercicios respitorios previos para no terminar hiperventilando, así que lo soporté. Eso sí, pronto me dejé llevar por las caras de la gente en vez de los escaparates. Me concentré en una pareja que parecía, estando dentro del mogollón 'comprístico', vivir al margen de todo.

Les seguí, torcieron por una calle, luego por otra. Hablaban con intensidad, él contaba que había notado estos días a su familia más cuerda que en Navidades anteriores. Además, había comido un día a solas con su tío Pedro y éste le confesó sentir necesidad de dar un giro a su vida y ponerse en manos de un terapeuta profesional. Eso entendí, al menos. Como hacía con el difunto Casimiro, trataba de acercarme lo máximo, disimuladamente, para no parecer indiscreto.

Después ella contaba lo duro que estaba resultando reconciliarse con su hermana. Habían pasado años separadas por una discusión absurda del pasado. Ahora habían decidido zanjar el asunto y recuperar el contacto. Y así, uno por uno, fueron atando cabos profundos... demasiado sueltos durante años. Se metieron en una taberna a tomarse unos vinitos de mediodía y seguir charlando sobre las cosas pendientes.

Introspección, alguna lágrima que otra, más de un "por qué coño no me habré dado cuenta antes", no faltaron los "si tienes razón, pero me cuesta reconocer mis errores" y sobre todo: muchas ganas de perdonar y reconstruír.

Pero lo mejor de todo fue el desenlace. Antes, decir que después terminé mis compras y cumplí con los regalos de Reyes. La pareja siguió analizando uno por uno los puntos que necesitaban tratar para empezar bien el año. Objetivos a cumplir con rigor y serenidad. Él, muy serio, seguía reflexonando sobre sí mismo y el entorno familiar. Ella, de pronto, desconectó. Pero él no se dio cuenta, yo sí. Y en mitad del discurso, intenso, muy intenso, va y dice espontáneamente: ¡¡¡Qué barbaridad, 12 euros el kilo de lichis!!!

Salud!
------
*Las fotos son de ayer, en plena Puerta del Sol


Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Y Al final, hablamos solos, hasta cuando hablamos con alguien, más de la mitad de las veces.
Esquizofrénico ha dicho que…
Intenté hacerlas el viernes, y al final hasta me sobró tiempo para cortarme el pelo. Pero para comprar dos cosas necesitas casi 5 horas, mínimo. Salud Dani.
dsesena ha dicho que…
Hablamos solos mientras tratamos de apurar lo inapurable, pero lo mejor es que al final, la poética del ipc y las caricias israelíes a sus vecinos nos dejan en el sitio del que partimos esta misma mañana. Salud, Miguel Ángel y Esquizo!
Anónimo ha dicho que…
¿Cómo pueden costar 1KG de lichis 12€? Qué pasa que la crisis no afecta a las frutas exóticas? A mí este tema me preocupa mucho.
Anónimo ha dicho que…
¿Crisis? ¿Quién dijo miedo? ¡Lichis, que estamos en recesión!

Entradas populares de este blog

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…