Ir al contenido principal

TENDEDERO DE PALABRAS

Este post que viene a continuación es una pregunta, una consulta en el fondo y en la forma. Antes, como ejemplo, empezaré por una situación que Donante Gas vivió hace unos días: Se acerca a la ferretería, quiere comprar un tendedero nuevo. De esos cuadrados y giratorios para anclar en la pared de la ventana que da a su patio interior. Argumenta que tiene más capacidad que las cuerdas paralelas de toda la vida. Antes, también quiero aclarar que Donante Gas es un tipo que sabe expresarse muy bien con las palabras. También con los pies, pero esa es otra historia.

Entra en la tienda, llamada Atornillados Gargüeros S.L, va directamente a preguntar, hay bastante gente, entre el grupo: Una señora muy pija, un reponedor de interiores, una quinceañera que mastica chicle abiertamente con velocidad y alevosía, y un tipo que con un vaso medio lleno pegado en la frente duda de sí mismo. Sin saber por qué, el dependiente mira a Donante, los demás también y pregunta: ¿Qué desea? (con acento mitad sevillano, mitad neozelandés). Entonces Donante, que le pilla por sorpresa tanta atención, se pone nervioso e intenta responder con rapidez...

Quiere explicar lo que busca, pero no le salen las palabras. Quieroooo un tendedero, pero no como el de siempre, sino uno de esos cuadrados... sí, que lleva dos ¿cómo se llaman? sí, de esos que giran y que pueden tender más ropa... -La pija le mira con cara de superioridad-. Mire, si éste le vale. No, ese es de los de siempre. Pues no sé entonces, señor... -El reponedor de interiores le mira con cachondeo-. Déjelo, gracias. Donante se va frustrado porque por primera vez en su vida, no ha encontrado palabras para explicar algo tan tangible.

La pregunta/as: ¿Qué haces cuando no tienes palabras...? ¿Y si las tienes y no te entienden? ¿Por qué se pegan los vasos medio llenos a la frente... cómo reaccionan al calor los medio vacíos?

PD.: ¿Por qué tanto empeño en ese tendedero?

Comentarios

Juana ha dicho que…
"¿Qué haces cuano no tienes palabras?"
No lo se ..... me he quedado "vaciadecontenido"
Anónimo ha dicho que…
Cuando me quedo sin palabras o cuando no me entienden...que me sucede a menudo, me pongo un pogo de mala leche, y creo que eso les hace reaccionar pues empiezan a sugerir ideas...quieres decir que?, o espera pero explicate mejor...; es algo inconsciente que me has hecho pensar, nunca me habia percatado.
El Gas este sigue un patron diferente...le da corte y desiste en su empeño del tendero, que por qué tanto empeño, obviamente: tiene que tender ropa, la suya y la de su amante Donante Cerilla, que ha decidido que como el invierno va a ser duro...el fri , la gripe, mejor se va con Gas, asi por las bravas, a vivir el fuego de su amor.
P.D.:los medios vacios reaccionan al calor de distinta manera que los vasos medio llenos, que son medios medio vacios. Asi que si se pegan a la frente mas es por la frente que por el vaso, vete a saber tu!
Anonima Mente
La Zapateta ha dicho que…
Donante Gas tiene que aprender que en las ferreterías se usa habitualmente la palabra comodín por excelencia: chisme. A saber: "me da el chisme ese que sirve para colgar chismes, para que se sequen". Así, ni la pija, ni medio vacio, ni ferretero neozelandés hubiesen movido un músculo.
Nota: en Toledo, en vez de chisme se usa "Rustrajo".
Y, contestando a la pregunta de "por qué tanto empeño es ese tendedero" diría que Donante tiene las cosas claras pero no consigue espesar el chocolate.
Anónimo ha dicho que…
el mundo está lleno de "sí, tu cuéntame lo que quieras, que ya veré yo lo que entiendo", así que siempre es culpa de los demás. El de la ferretería estaba convencido de que Donante iba buscando un chisme de esos que se pone en las tuberías para que no se salga lo que uno no quiere que se salga, así que aunque lo hubiera explicado con las palabras justas no le hubiera entendido.¿Se me entiende?.
Anónimo ha dicho que…
elproble madel aspal abras.. much asve ceslastie nesy nosign ific anna daden ada. Don ant edeber íaex plot aresaha bili dadconl ospi es, alom ej orfunc iona.

Simpa Labras
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Como dijo alguien, lo peor no es que no salgan las palabras, es la cara de gilipollas que se te queda
Anónimo ha dicho que…
Si es por primera vez en su vida no parece tan grave, ni tan tangible.
Estoy con Anónima Mente, no es el vaso, es la frente. isa

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e