Ir al contenido principal

¡QUE OS ZURZAN!

Le propuso echar una guerra de bolas de calcetines, pero Martín Doblosky declinó la oferta. Justo Ahora no entendía su rechazo;su amigo fue certero y algo subjetivo en la explicación: Las bolas de calcetín se parecen mucho en su forma a un corazón y yo no tengo fondo para batallar contigo, compañero.

Justo se quedó a cuadros, pensó, sopesó y le lanzó una bola a la cara. Doblosky, sorprendido, respondió con un gesto de desaprobación, pero antes de mencionar palabra se encontraba con otro impacto de pura lana en la nariz. Como es propio del ser humano, entró en el juego y tiró de artillería pesada para contraatacar: disparó con varios pares a la vez. Eran los de invierno, así que dolían más... Hasta ese momento, Justo estaba empleando balas de verano.

La batalla fue tomando forma. Ambos intercambiaban golpes de trapo y risas, cada vez más desengranadas. Los pares fueron convirtiéndose en impares, los negros se fundían con los marrones ejecutivos, patucos con calcetín de dedos y montaña, algodón con poliéster... Mezclaban reproches con perdones, compasión con devoción, amistad con convivencia, amor con odio y vejez con pubertad. Al final de la contienda, cuando no había ya nada en la superficie que arrojarse, se cosieron en un abrazo bien zurcido.

Me lo cuentan mientras cenamos en la Taberna del tío Fausto (y este lugar... es otra historia).

Salud!

Comentarios

Juana ha dicho que…
Me siento identificada con esa "batalla" que entablo y he entablado con la gente que me importa, intento no hacer daño, no siempre lo consigo.
Anónimo ha dicho que…
parece que después de la final españa-alemania Martin y Justo han arreglado su situación a base de golpes certeros. Quizá en ese intercambio de calcetines y abrazos haya habido otra transferencia, y Martin sea un poco Ahora y Justo haya perdido algo de rigidez para doblarse un poco. isa
copifate ha dicho que…
"golpes de trapo y risas"
"Mezclaban vejez con pubertad"
"se cosieron en un abrazo bien zurcido"
Las batallas del Sr. Vértigo y sus consecuencias. ¡Qué ternura!
La Zapateta ha dicho que…
Me encantaría zurcirme en un abrazo con Tigo pero tengo que fundirme a Bolazos, que es un vecino mío con un problema testicular.

¡¡¡Qué pie nos das, Daniel!!! ¡¡¡Qué hostión merino de imaginación!!!
Bravo

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e