Ir al contenido principal

EL GUATEQUE DE PUÑETEROS: ¡¡BINGO!!

¡¡Advertencia!! Todo lo que vais a leer a continuación, si llegáis hasta el final, es completamente falso. Sí sí, como suena. ¡Qué raro, no! Ahí voy…


Salí en el descanso de Puñeteros… de esos que duran 6 minutos; mi perra no podía más de la tensión por culpa de (¿la difunta?) Carmen Orozco y su séquito. Menos mal que termina ya la serie, porque mi pobre canina adoptada no lleva bien que Bernardo se haga cargo de la administración de los bienes de los Herederos. Yo, en cambio, lo llevo mejor… pero peor el que acabe la serie tan empezada y abierta... Bueno, nunca perros y humanos llegamos a un consenso sobre las series de ficción.

Estábamos doblando la esquina cuando me cruzo con el Gregory House y me dice

-¡Es un fraude, Dani, es un fraude!

-¿Pero tú no eras cojo? -Mi perra le ladra condescendiente-.

-¿Cojo? Tu puta madre…

-Es una ilusión óptica que refleja mi colega Wilson.

-Ah, bueno y qué haces en mi barrio.

-Enviarte al otro.

-¿Qué?

-Que te voy a matar.

-¿Por qué?

-Porque tu amigdalitis es intratable, tanto como la iromicina complex que tomas... es irritante. Debes seguir los pasos de la Orozco.

Dicho y hecho: me mató de un bastonazo. Pero puedo contarlo porque Martínez me ha regalado una aplicación online para escribir esta crónica desde la cafetería (esa especie de limbo retro donde habita el bueno de Martínez) sobre cosas que pasan en vida.

Mi perra subió para no perderse el final de la serie. Yo no lo pude ver, porque en este estado de muerte en el que me encuentro sólo se sintoniza la TDT necrológica… en la que no aparece ni Carmen Orozco, es decir: que no ha muerto, ya lo visteis anoche. Es lo que hay. Y el fiambre, como imaginé, era el de Isabel Orozco... Lo que no adiviné fue el hecho de que se la habían cargado... Según Bernardo "Estaba muy malita, la pobre". Ahora, con las interferencias entre la vida y la muerte, y que mi perra me intuye, pero no me habla, no me entero.

Cambio de canal: ¡¡Coño, El Guateque!! Os dejo, esto no me lo pierdo. ¡Hasta mañana!

En la foto, porcierto, un servidor posando junto al actor y maestro Iker Lastra durante la entrega de Las mejores miradas 2007... Una imagen que pertenece a su web (la de Nino para los herederomaniacos como yo).

Ahora, que he palmado, desde "la cafeta" os mando un abrazo a todos los mortales en potencia, sobre todo al equipo de Herederos; y enhorabuena por ese 18.2% de share cosechado, con sus 3.410.000 espectadores... de despedida. Así que a ver si volvemos pronto. Y si lo hacen y se admiten sugerencias, el fichaje de Roberto Villar (autor del libro La verdadera historia de Carmen Orozco, guionista y colaborador "causal" de MISTERVÉRTIGO) junto a Pablo Tébar y Cía... sería un lujo. En mi opinión de zombie y yonki confeso de la serie, me da que -a pesar de las "internillas" que hayan podido existir entre productora, canal y demás- Herederos (o Puñeteros, como queráis) tiene más vidas que las reposiciones de Verano Azul.

Salud!

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Se nota que es completamente falso. House no te habría dicho que es un fraude, sino que eres un fraude (con su inigualable amabilidad claro) y jamas te mataría, mandaría a Foreman para que la cagase y murieras mientras intentaba llevarle la contraria.
Y ya estas resucitando que si no a ver como convenzo yo a la gente de que dejar de fumar es bueno si la palmas a los quince días.
Dani Seseña ha dicho que…
Bueno, Cyber... lo que he omitido es que después de House, cuando estaba yo tendido en el sueño totalmente muerto, me viene Obi Wan Kenobi y me grita: ¡¡¡What's UUUUUUppp!!! Y yo pensando, ¿pero es que a este no se le acabará "la fuerza" en la puta vida? Y yo ahí, en el asfalto... Después, abandonado por mi perra, como decía, me viene un tal Carlos Jesús para decirme que viviré como Dios en el Reino de Raticulín, o algo así... Y algunas cosas más que no puedo ni contar, en fin. Y ahora, me voy al Pirulí que hay que atender a la vida real y hoy toca montar el reportaje que espero os guste -la semana que viene- de la pintora, escultora y bloguera Karla Frenchilla! Una artista como la copa de un... botijo (ya sabréis por qué lo digo). Salud!
Anónimo ha dicho que…
Macho...estais todos como cabras,y me perdonen las cabras.
Un saludo Capi
Anónimo ha dicho que…
Esto si es "ciencia afición"
y no lo de la guerra de las galaxias....capi
Anónimo ha dicho que…
ME QUEdo con la frase de capi, pero suscribo aquello de ESTO SI QUE ES FICCIÓN. Seseña, llevo tiempo siguiendo tu blog y creo que es de lo mejorcito que he visto. Prefiero aún permanecer entre anónimos (y ánimas como dices en un artículo anterior). Enhorabuena. Sigue así-
Anónimo ha dicho que…
Y la serie qué pasa, se acabó??
Anónimo ha dicho que…
Puñeteros... Me sigo quedando con la maravillosa creación (recreación) de personajes como Bernardo (pensándolo bien, hasta el nombre es apropiado quitándole el San) y la Carmen Orozco inmensa. Esta serie goza del clima de las mejores creaciones, en las que los malos son los mejores, y acabas cogiéndoles cariño. Contradicción que, si tienes psicoanalista, la acabas tratando con él, por si acaso. Me vais a matar por este comentario, pero de pronto se me ha ocurrido una cierta similitud entre la Orozco y la Aguirre... Dios, probablemente me libre.
Anónimo ha dicho que…
GUAPO!!!!

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa