Ir al contenido principal

CEDE EL PASO, PERO NO PARA

Julio Destrezo es un cachondo, diría la mayoría. Para una minoría, practicamente minoritaria, es un agitador. Pero sobre todo, aún siendo fotógrafo y pintor de brocha parda, es un poeta. Me explico, le contrataron para exponer un solo cuadro o foto en la galería pretenciosamente denominada Alhambra.

Chapakines del siglo XXI, la muestra coral, buscaba dar diferentes perspectivas sobre el arte chapakín clásico y contemporáneo*. El muro, muralla o pared en el que se colgaban las obras imitaban en pladur el azulejo típico andaluz. Y Bernardo Incierto, comisario, estaba orgulloso de su... obra, el conjunto.

Cada uno de los artistas de medio pelo (casi no había presupuesto para lustrosas melenas) fueron aparcando -sabedores de que la suya era el no va más- sus... cuentos pintados.

Qué ternura le producía ver las batallas artísticas desde un escalón atrás (la posición del que cede el paso sin concesiones). Así que sólo faltaba su nicho por cubrir. Se tomó su tiempo, le llamó Incierto para presionar... Y tranquilamente 'el Certezo' aparcó en su hueco. La imagen se titulaba De relieve y consistía en una foto hecha al mismo azulejo andaluz de la pared expositoria. Vamos, un fotograma transparente y no menos transversal.

Para muchos, un cachondo, para otros un caradura. Para mi gusto, un artista. Apartarse, sin despreciar su espacio, para dejar sitio, de relieve, a los otros... Incluido Incierto con su obra.

Salud!
------------------
*Así se conoce a la corriente de artistas que forraban sus vidas con azulejo mudéjar ornamentados a base de matices escandinavos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un Julio Incierto, cede y deja paso a un Agosto Certero, sin pararse en el tiempo que ha de pasar sin más, ni menos
Anónimo ha dicho que…
lo que no es Incierto es que se puede ser un artista y a la vez cachondearse del personal, todo en uno y con aplausos. Que sea invisible no quiere decir que no sea, y parece que es porque todas las miradas han caído en el mismo hueco.isa

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e