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¿QUÉ BARRE RODOLFO?

Los niños se meten con él, los adolescentes también, pero Rodolfo sigue a lo suyo. Rodolfo es barrendero. Se parece mucho a Brian May (en la foto). Lleva los pantalones verdes del uniforme -verde pistacho- subidos por encima del ombligo; tiene el pelo rizado y cardado; cuando fuma entre papelera y papelera descargada, la muñeca parece practicar el desmayo… vamos, que se le cae mientras apoya el codo correspondiente sobre la base de sus costillas.

Le gusta su trabajo, nunca tiene una mala cara. Canta y parece divertirse mientras se patea las calles del barrio… barriendo pa’ fuera de casa. Yo pensaba que canta al ritmo de la música de su mp3, pero no tiene. Es arranque personal. Un día le sorprendí simulando estar en mitad, sin arrancarse del todo, de El lago de los cisnes. Entonces pasó Monchi, el falangista empedernido, y le llamó maricón. Rodolfo siguió a lo suyo y Monchi pasó de él.

Los niños de meten con él, los adolescentes también, pero Rodolfo sigue a lo suyo. Lleva más de un mes sin aparecer por el barrio. Nadie sabe nada de él. Las calles de su competencia están igual de limpias, igual de sucias, están… como siempre. Le sustituye un tal Ramiro, que es un tipo con malas pulgas, rudo y gangoso. Iba a preguntarle, pero pasé. Alguien lo hizo por mí: los chavales que se meten con Rodolfo. Y cuándo vuelve, les oí preguntar con cierta ansiedad. A Ramiro no le entendí, pero por el grito jovial de ellos, niños y adolescentes, deduzco que en breve reaparecerá.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hay veces (aunque este no sea el caso)que nos damos cuenta de personas,solo cuando faltan,lo mismo las ves todos los dias y nunca has intercambiado,más que un buenos dias,pero el dia que no la ves,parece que falta algo,y no te digo nada,si son varios dias los que te das cuenta de su falta....Un saludo,matutino
copifate ha dicho que…
Hace ya unos años frecuentaba un estanco-licorería en el que me atendía una simpática chica que se llamaba Yasmina (del árabe, jazmín). Llevaba tiempo sin ir y me acerqué un día y al no verla pregunté por ella, por Yasmina. Un compañero con gesto contrariado me dijo que Yasmina había muerto en un fatal accidente de moto. Las lágrimas me nublaron la vista y no he vuelto a aquel estanco y he dejado de fumar y de beber. En mi terraza tengo un jazmín moruno que no para de echar flores. Aquella niña vuelve cada primavera y en lugar de su sonrisa me da su aroma.
dsesena ha dicho que…
Capitán, y así pasan los días hasta que de pronto llegan espontáneamente a la cabeza imágenes de personas que ni recordabas. Sumas y sigues la pista y te das cuenta de la cantidad de gente que echas de menos. Rodolfo no existe (sí su irrealidad), pero es un ejemplo de lo que cuentas.
dsesena ha dicho que…
Juan, entrañable e interesante historia. ¿No tienes blog?
Anónimo ha dicho que…
Me parece que Juan ha escrito algo precioso, y a la vez triste, como mucho de lo que pasa en la vida. Qué ese jazmín no pare de dar flores porque en eso consiste su vida, y la este blog... felicidades.
Anónimo ha dicho que…
A mi tambien me parece precioso,y digno de admirar.saludos

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