Ir al contenido principal

¡A PERSONARSE SE HA DICHO!

Debes personarte de inmediato. Aquellas palabras y en concreto el verbo personar le hicieron verse a sí mismo como alguien extraño... Enjuto, estrábico, a mitad de camino entre Rodolfo Lasparri y Gargamel. Como un párroco en un burdel y/o el señor Burns en la casa de Norman Bates. Con la astucia de un inútil y la destreza de un mandril políticamente venido a más. Sin complejos ni reflejos. A por uvas sin ánimo de lucro... En fin y todo lo que le hiciera fruncir el ceño y mirar por encima de las gafas.
Al recuperarse del shock lingüístico lo logró. Volvió en sí y dijo no... No me persono. Me niego, no sé por qué, pero me niego. Eso de personarse no es para mí. Yo soy como soy y bastante redundante es mi vida como para andar rodando por sentidos ajenos a mi persona. Que te lo has creído. Así de tajante se mostró con él, quien le lanzó el debe sin pensar en el saber. Porque de sobra debía saber que jamás accedería.

Ahora, ambos disfrutan de un capuccino al ojo de buey. Y lo hacen gracias a que han limado asperezas y surtido efectos. Son grandes amigos y en el fondo sólo saben lo justo de obligaciones. Después de todo, saben cómo entonar el mea culpa y el "que se persone su padre".

Comentarios

copifate ha dicho que…
Es como decirle al tigre que se animalice inmediatamente! O,
"Persone" en francés significa nadie, lo que podría llevarnos a que personarse equivale a desaparecer. Paradojas!!!!!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Yo también me niego a personarme, ni en el primer ni en el segundo y par mi demasiado oculto que indica copifate. Y a quien no le guste que no mire!!!
Juana ha dicho que…
"le lanzó el debe sin pensar en el saber".
Me ha gustado, siempre hay que ser lo que eres, y efectivamente:
" ... a quien no le guste que no mire!!!"
Anónimo ha dicho que…
Geniales Daniel y Candela!!!! Enhorabuena.
Eva
Dani Seseña ha dicho que…
Gracias Cyber, Copifate, Eva y Juana. Y gracias por personaros como siempre en este blog. Salud a todos!!! Y en el caso de Cyber y JUana gracias también por los comentarios en el blog de Tras la 2, en twitter y en facebook respectivamente.

Salud!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
No hay de que Maestro Seseña, es un placer
Netambulo ha dicho que…
Como curiosidad sobre la foto, por si no lo sabéis. Hitchcock en Psicosis, utilizó imágenes subliminales para crear aún más terror en determinados fotogramas de la película.

En esa escena, creo que del final, se puede apreciar una calavera en su rostro, especialmente en la zona de los labios.

Así se explica esa "intranquilidad inconsciente" que nos entra al ver esta foto.

Hay un interesante estudio sobre las técnicas revolucionarias que usó Hitchcock en esta película para acojonarnos un poco más.

Y perdón por el off topic

J.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...