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DUDAS DE MARTES PRIMERO DE MES

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y así, Tiburcio Suárez Tropiezo me contó que Rafael Presumes y su Amada Careces se sintieron cómodos tras superar el "Qué"... Pero la joven pareja tenía un reto más gordo por delante, más opaco: Superar el "Cómo". Se mentalizaron para comenzar a profundizar en los dichos y en las palabras no escritas que daban un sentido ajeno a sus nombres. De lo único que podían presumir, matizaba Tiburcio, es de todo lo que carecían. Que era mucho.
Cómo presumes, grita Careces. Careces de presunción, responde Presumes. ¿Pero cómo puede ser? Buscaban el Cómo más escondido dentro del lenguaje que les unía. Desmantelaban un adverbio y se encontraban con un problema: No saber cómo seguir buscando, por dónde. En un descanso, después de 5 horas seguidas removiendo tierras internas, decidieron respirar. Se abrazaron, fundieron una mejilla con la otra, el resentimiento con el perdón; unieron compasión con pasión, ataron cabos y fingieron estar serenos.

Al separarse, algo ocurrió. Como por arte de magia, el Cómo perdido cayó por donde nadie esperaba... por su propio peso. Estaba estresado de tanto profundizar en una pareja bien conjugada, sin econtrar el significado que le habían encomendado. Sudaba tinta, le costaba respirar. Sintieron lástima, pero le comprendieron. Sabían bien cuándo uno se ha perdido. Le invitaron a tomar una decisión y cuando las dudas desaparecieron, se fue caminando, sin... taxis.

Ni dónde ni para qué ni cuándo ni por qué... no hubo más intromisiones. Tiburcio cerró la historia con un final feliz, pero ahora soy yo el que me quedo con alguna duda, pero sobre el mismo Tiburcio. Por qué me cuenta esto, cuándo decidió que cada martes primero de mes debe llamar a mi puerta para soltarme películas como ésta, de qué va, de dónde se saca tanto cuento, cómo ha sabido encontrarme y para qué...

Salud!

*El cuadro: Ib and her Husband, 1992. Lucian Freud

Comentarios

Juan Duque Oliva ha dicho que…
desde luego ya sabemos de que no careces

Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
ayer, insomne, me puse a leer a altas horas de la madrugada, pero leí este post y no me sirvió de nada porque los ojos se me abrieron aún más, asombrados.
Encontrando la postura correcta parece que los adverbios y otras molestias caen y dejan de incomodar. Aunque yo aún ande con algún "qué" perdido me ha parecido una maravilla de post. ¿Para qué?. Para dormir no, desde luego.
capitán garfio ha dicho que…
Eres único...Daniel
copifate ha dicho que…
Bueno, asistimos a unas palabras de juego, a unos modos de adverbio, a un como encomendado, a un que enquistado. Asistimos a la alteración misteriosa de los vocablos.
Dani, como diría Santos Isidro, nos haces vivir entre un albricias y un aydemí.
Bravo!
Anónimo ha dicho que…
Bueníiiiiiisimo, Daniel.
UN ABRAZO
EVA

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