Ir al contenido principal

Y AL FINAL NO TODO ES MENTIRA

Recordando, en mitad de una conversación de esas que hacen Historia, al menos durante una noche (con vino pero sin rosas ni espinas), me vino a la cabeza una escena memorable. Pertenece a esa joya llamada Todo es mentira (Álvaro Fernández Armero, 1994). La verdad es que toda la peli está llena de diálogos con vida propia. Cada tema que se trata encierra una historia aparte. Por ejemplo: Lo complicado del amor, la rivalidad entre la pareja, la búsqueda de uno mismo dentro de sí mismo y en la misma pareja, las rarezas y contradicciones en los gustos sobre la mujer, viejas amistades, viejas enemistades, egoísmos, utopías, rutinas, crecer... Morir.



Me fascinó, me conmovió, me llenó de esperanzas, me llevó al principio del principio de la catarsis. Entonces, tenía 22 años... hoy con casi 15 más, sólo puedo decir dos cosas: gracias Armero por aquel regalo que gana con el tiempo; y dos, ¡No todo es mentira!

Salud!

Comentarios

Fidias ha dicho que…
DIOS!!! Es buenísimo jajajajaja
Que típico de las mujeres... se quita el sujetador, le dice que si ha follado alguna vez en el baño, y el intentando no perder la compostura, y cuando todo está más claro ya que el agua cristalina
ZAS!!
Me ha encantado.
=)
Anónimo ha dicho que…
me persono tarde en mister vértigo porque ando en una especie de estado amish, donde no existen los pequeños lujos tecnológicos. A mi me vienen a la cabeza muchas palabras que me dicen que, como dices, no todo es mentira: "Es mentira", canción llena de verdades.
Juana ha dicho que…
Mi abuelo materno decía: "No hay más verdad que todo es mentira" ..... "depende, ¿de qué depende? .... de según como se mire, todo depende" que dice la canción de Jarabe de Palo.

¡Buen domingo!
Jose A. Gelado ha dicho que…
Y quién no ha dicho alguna vez, Me voy a Cuenca!

Gran película y justo homenaje.

Entradas populares de este blog

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho. ...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena. Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acoj

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere  la curva peligrosa.